domingo, 30 de marzo de 2014

118.

Elige la vida. Elige un trabajo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande de cojones. Elige lavadoras, coches, reproductores de CD y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso cutre. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un tresillo en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en un sofá a ver concursos que aplastan el espíritu, mientras te llenas la boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo meándote en un asilo miserable... no siendo más que una carga para los niñatos egoístas que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida.
Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

(Trainspotting, 1996)

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