miércoles, 25 de febrero de 2015

285.

Y se dice que la princesa descendió al reino de su padre y que ahí reinó con justicia y bondad por muchos siglos, que fue amada por sus súbditos y que dejo detrás de sí pequeñas huellas de su paso por el mundo, visibles sólo para aquel que sepa donde mirar...

(El laberinto del fauno, 2006)

miércoles, 18 de febrero de 2015

284.

Descubrí que podía desenrollar sombra como una pantalla de cine. La coloco unos metros delante de mi para visionar mis sueños. No tiene sonido, es como las antiguas películas de superocho o las proyecciones de diapositivas. Salgo a la caza del tesoro por los rincones más recónditos de mi memoria, para encontrar mis preciosos recuerdos de ti.


(La alargada sombra del amor - Mathias Malzieu)

283.

Guardo el recuerdo de una chica que dormía en mi corazón, se despertaba a cada minuto para accionar los latidos y se dormía de nuevo. Un día no se despertó y mi corazón se secó... Me golpee el pecho, grité, me lance contra los árboles, y nada.
Nunca regresó, entonces la reconstituí con los maravillosos recuerdos que me dejó y con granos de sueño que ella sembró un poco por todas partes en mí antes de marcharse. Modelé una imagen, igual que Gepetto con Pinocho, pero en versión enamorada, salvo que yo nunca conseguí darle vida realmente. Sin embargo, ella aún me ilumina, y en ocasiones me quema porque no la olvido.


(La alargada sombra del amor - Mathias Malzieu)

282.

El instinto es el órgano sensorial más poderoso que tenemos. No es el don de la vista, el olfato, el tacto, el gusto o el oído, sino el instinto. Es todos esos combinados y más, y si aprendemos a confiar en el, no habrá camino por el que nos aventuremos que sea el camino equivocado, no habrá acción que tomemos que juegue en nuestra contra, no habrá relación que se rompa.



(La Sociedad Juliette - Sasha Grey)

281.

Todos tenemos nuestras historias.


(El cuento número trece, 2013)

280.

Inconscientemente trataba de dotar al escenario de facultades curativas, aunque el único sitio donde debía buscarlas era dentro de mí.


(Búscame donde nacen los dragos - Emma Lira)

279.

- Bueno oxigenao, ¿qué vamos a hacer?
- Yo no se, ¿qué quieres hacer?
- Oye espera, te pregunto ¿qué vamos a hacer?, tu contestas, no se ¿qué quieres hacer? y yo te digo, ¿qué vamos a hacer? y tu ¿qué quieres hacer? ¿y qué vamos a hacer? Pues vamos a hacerlo ya de una vez, so pelmazo.
- De acuerdo che, ¿qué quieres hacer?
- Oootra vez ¿qué quieres hacer? Siempre el mismo cuento
- ¡Ya se qué! Esta vez si sé que se qué.
- De acuerdo, y ¿qué vamos a hacer?


(El libro de la selva, 1967)

278.

Desde los principios de la civilización la gente siempre ha ansiado entender el orden subyacente del mundo. Las condiciones en los límites del universo tienen que ser muy especiales; y que puede ser más especial que el hecho de que no haya límites, como tampoco debería haberlos para el esfuerzo humano. Todos somos diferentes por muy dura que nos parezca la vida siempre hay algo que podemos hacer y en lo que triunfar, mientras haya vida, hay esperanza.


(La teoría del todo, 2014)

277.

Los hechos mas trascendentales nacen casi siempre, analizados en perspectiva, de las decisiones mas triviales.


(Búscame donde nacen los dragos - Emma Lira)

276.

Porque eso sabía hacerlo... quizá fuera lo único que realmente sabía hacer: imaginarse algo tan claramente que casi podía verlo y oírlo. Cuando se contaba a sí mismo sus historias, a menudo olvidaba todo lo que le rodeaba y se despertaba sólo al final, como de un sueño. ¡Y aquel libro era exactamente de la misma clase que sus propias historias! Al leerlo, no sólo había oído el rechinar de los gruesos troncos y el rugido del viento en las copas de los árboles, sino también las distintas voces de los cuatro extraños mensajeros, y hasta se había imaginado percibir el olor del musgo y del suelo del bosque.

(La historia interminable - Michael Ende)

275.

Cada beso humano, es también una respuesta - a su manera distorsionada y tierna- a una pregunta que no se puede formular con palabras.

(El último encuentro - Sándor Márai)

274.

Porque en la vida de un hombre no solamente ocurren las cosas [...] Uno también construye lo que le ocurre. Lo construye, lo invoca, no deja escapar lo que le tiene que ocurrir. Así es el hombre. Obra así incluso sabiendo o sintiendo desde el principio, desde el primer instante, que lo que hace es algo fatal. Es como si se mantuviera unido a su destino, como si se llamaran y se crearan mutuamente. No es verdad que la fatalidad llegue ciega a nuestra vida, no. La fatalidad entra por la puerta que nosotros mismos hemos abierto, invitándola a pasar. No existe un ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter.

(El último encuentro - Sándor Márai)

273.

Aquel sol brillante al que los nativos habían adorado ponía un rubor carmesí en mi copa. Y supe que aquel anciano decía la verdad.
Que lo que tiene que pasar, siempre pasa.
Que las palabras no siempre hablan de plazos a la medida de los seres humanos, imperfectos e impacientes.
Que somos nosotros quienes manejamos nuestro propio destino, aunque a veces no lo sepamos y demos tumbos en la dirección equivocada.
Que a veces, para saber quién eres realmente, es necesario dejar el sitio de donde procedes y sobreponerte al miedo de atravesar el agua grande.
Que escapar del pasado es, casi siempre, la manera más rápida de afrontar el futuro.


(Búscame donde nacen los dragos - Emma Lira)

martes, 17 de febrero de 2015

272.

Quizás lo esté contando con demasiados detalles - dice para disculparse-. Pero no se puede hacer de otra manera: sólo a través de los detalles podemos comprender lo esencial, así lo he experimentado yo, en los libros y en la vida. Es preciso conocer todos los detalles, porque nunca sabemos cuál puede ser importante, ni cuándo una palabra puede esclarecer un hecho.

(El último encuentro - Sándor Márai)

271.

Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son éstas: ¿Quién eres?... ¿Qué has querido de verdad?... ¿Qué has sabido de verdad?... ¿A qué has sido fiel o infiel?... ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o cobardía?.. Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es lo que uno al final responde con su vida entera.

(El último encuentro - Sándor Márai)

270.

- Sigue hablando - dice el invitado-. Las palabras no tienen importancia. Sigue hablando, ya que has empezado.
+ ¿Lo crees así? - pregunta el general, con afectada ingenuidad- ¿Que las palabras no tienen importancia? Yo no me atrevería a afirmarlo con tanta seguridad. A veces creo que muchas cosas, que todo depende de las palabras, de las palabras que uno dice a su debido tiempo, o de las que se calla, o de las que escribe... Sí, lo creo así.

(El último encuentro - Sándor Márai)

269.

No tienes por qué avergonzarte - me susurró al oído -. Si pudiera soñar, sería contigo. Y no me avergonzaría de ello.

(Crepúsculo - Stephanie Meyer)

268.

- Ya conoces mis sentimientos, por supuesto. Estoy aquí, lo que, burdamente traducido, significa que preferiría morir antes que alejarme de ti. - Hice una mueca-. Soy idiota.
+ Eres idiota - aceptó con una risa.

Nuestras miradas se encontraron y entonces también yo me reí. Nos reímos juntos de lo absurdo y estúpido de la situación.

- Y de ese modo el león se enamoró de la oveja... - murmuró.
Desvíe la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra.
- ¡Qué oveja tan estúpida! - musité.
+ ¡Qué león tan morboso y masoquista!

(Crepúsculo - Stephanie Meyer)

267.

- [...] Hay otra cosa en la que me equivoqué contigo. No eres un imán para los accidentes... Ésa no es una clasificación lo suficientemente extensa. Eres un imán para los problemas. Si hay algo peligroso en un radio de quince kilómetros, inexorablemente te encontrará.
+ ¿Te incluyes en esa categoría?
- Sin ninguna duda.

(Crepúsculo - Stephanie Meyer)

266.

Since the invetion of the kiss, there have been five kisses that were rated the most passionate, the most pure. This one left them all behind. The end.

(The princess bride, 1987)

265.

Hello. My name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.

(The princess bride, 1987)

264.

- Can't you move at all?
+ Move? You're alive. If you want, I can fly.
- I told you I would always come for you. Why didn't you wait for me?
+ Well... You were dead.
- Death cannot stop true love. All it can do is delay it for a while.
+ I will never doubt again.
- There will never be a need.

(The princess bride, 1987)

263.

- I can't compete you physically and you're no match for my brains.
+ You're that smart?
- Let me put it this way... Have you ever heard of Plato, Aristotle, Socrates?
+ Yes.
- Morons.

(The princess bride, 1987)

262.

- You seem a decent fellow. I hate to kill you.
+ You seem a decent fellow. I hate to die.

(The princess bride, 1987)

261.

- Inconceivable!
+ You keep using that word. I do not think it means what you think it means.

(The princess bride, 1987)

260.

+ I suppose you think you're brave, don't you?
- Only compared to same.

(The princess bride, 1987)

259.

La estimación exacta de los besos es algo terriblemente difícil de realizar, y a menudo provoca grandes controversias, porque si bien todos coinciden en la fórmula de afecto, pureza, intensidad y duración, nadie se ha sentido nunca completamente satisfecho con la importancia que ha de darse a cada elemento. Cualquiera que sea el sistema de estimación empleado, existen cinco besos que todos consideran merecedores de la máxima puntuación. Pues bien, éste los superó a todos.

(La princesa prometida - William Goldman)

258.

A heart can be broken but it still keeps a-beating.

(Fried Green Tomatoes, 1991)



257.

Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión.

(Crepúsculo - Stephenie Meyer)