miércoles, 18 de febrero de 2015

273.

Aquel sol brillante al que los nativos habían adorado ponía un rubor carmesí en mi copa. Y supe que aquel anciano decía la verdad.
Que lo que tiene que pasar, siempre pasa.
Que las palabras no siempre hablan de plazos a la medida de los seres humanos, imperfectos e impacientes.
Que somos nosotros quienes manejamos nuestro propio destino, aunque a veces no lo sepamos y demos tumbos en la dirección equivocada.
Que a veces, para saber quién eres realmente, es necesario dejar el sitio de donde procedes y sobreponerte al miedo de atravesar el agua grande.
Que escapar del pasado es, casi siempre, la manera más rápida de afrontar el futuro.


(Búscame donde nacen los dragos - Emma Lira)

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