miércoles, 20 de mayo de 2015

324.

- ¿En qué piensas? – preguntó el mancebo.
- En los crímenes del amor, dulce Totmés. Pero tú no puedes conocerlos.
- Si alguna vez llegase a conocer el amor sería una bendición tan grande que negaría el crimen. Pues sé que sería el origen mismo de la vida.
- Entonces ya lo conoces. Pero yo no me refería a este amor sublime sino a aquel, más elemental y necesario, que encadena el sentir de los humanos. Sin que tú pudieses sospecharlo, en este templo se ha producido hoy una cadena de amores no correspondidos. Seres que amaban a otro ser y chocaban con su rechazo. Amores que nunca podrán encontrarse. Y es que ni siquiera los dioses pueden hacer coincidir tantos senderos.

(No digas que fue un sueño - Terenci Moix)

No hay comentarios:

Publicar un comentario